La ciudad situada en una colina dónde el viento silba en las calles, parece de otro mundo. Las entradas son majestuosas las calles vacías , las tiendas y bares escondidas. Por la noche hay solo liternas, las casas históricas cerradas. Si no haría algunas iglesias uno se podría perder en las calles vinculadas. Arriba el Parador en el castillo fortaleza. La luna llena ilumina la ciudád y todo se presenta muy misteriosa. Un frío en la casa antigua (Hotel)con portales de madera y patiosabiertos... , que bueno que hay aire acondicionado!
El domingo por la mañana nos despierta el ruido de la campana allado, casi saltamos.... en la plaza mayor hay chocolate y churros y alguna ralla de sol....